EL NACIMIENTO DE UN VENDEDOR James Tiptree Jr

El robusto ciudadano pasó rápidamente junto a la gatita de la recepción y atravesó la puerta interior. En la puerta se leía: T.Benedict, D.G.X.C. Detrás del escritorio, T. Benedict liberó su cabeza de las manos que la tenían sujeta y giró unos ojos grandes, azules y desconsolados hacia el visitante. El hombre robusto abrió la boca y sonó el teléfono.
—Degequisce — dijo Benedict al interior del teléfono, agitando su mano en dirección al gordo —. Ciertamente, usted necesita un despacho nuestro si su producto va a ser embarcado fuera del planeta... Sí, lo necesita aunque sean productos extra-planetarios procesados aquí. Si fueron tocados de algún modo... Correcto, Despacho Gestáltico Xeno Cultural... Ya sé que es un nombre horrible, yo no lo elegí... Soy Benedict. Le enviaremos los formularios... Ahora, espere un minuto, el nombre puede ser estúpido, pero la función no lo es... ¿Cuál es su embarque? Dije, ¿cómo están empaquetados? ¿Qué clase de caja de cartón? Esféricas... Está bien, o sea que lo embarca hacia el sector de Deneb. A través del punto de transferencia Gamma de Deneb, ¿de acuerdo?... Bueno, averigüe y verá que tiene que ir por ahí. Así que en cuanto esas esferas vengan rodando a través de la transferencia, la totalidad de la dotación de la estación Gamma se acuclillará sobre los seudópodos y nadie moverá un tentáculo, porque las esferas son efigies religiosas en Gamma, ¿entiende? Y el transmisor se mantiene abierto — a su cargo por microsegundo — y su producto no se mueve hasta que un equipo ateo local de relevo — honorario triple, a su cargo — es conducido al lugar para moverlo, ¿entiende? Despachamos su paquete prototipo para prevenir ese tipo de obstrucciones anticipadamente — no después de que está todo sellado para viajar —. ¿Entiende?... Le voy a enviar los formularios y usted me trae las muestras de inmediato. Vamos a hacer todo lo posible.
Benedict soltó el teléfono que todavía graznaba y dirigió su mirada redonda y azul hacia el gordo.
—¡Esa es la línea que usted medio! — explotó el visitante —. ¡Qué maravillosos son sus despachos! Modificaciones para lograr que el color no sea rosado, ni rojo.., quitar la etiqueta de la caja, porque a alguna langosta de Capella le da picazón. ¡Hicimos todo corno usted dijo! Y mire ahora... Tengo cinco mil Gasatores Bajaleta Clorofeliz varados en Candlepower Siete, y nadie los va a mover. ¿Para qué pago mi impuesto? ¡Incompetente! ¡Impostor! ¡F-f-f-f-f!
T. Benedict cerró los ojos, bajó la mano a lo largo de la nariz y volvió a mirar.
—Mire, señor Marmot...
—¡Marmon!
—Señor Marmon; nuestro despacho no es una garantía. No lo puede proteger contra factores desconocidos, sólo contra lo que conocemos. Con el transmisor de envíos uniendo nuevas culturas cada semana, aparecen constantemente nuevos factores. La ilustración de la etiqueta que usted tenía, la de letras rojas, es uno de los factores conocidos en la ruta. Su producto habría sido gravemente dañado por mordisqueo en Capella si esos cartones hubieran pasado por ahí, eso lo sabemos. Usted estaría en su derecho de culparnos si las hubiésemos dejado pasar. Pero no debería tener problemas en Candlepower, tenemos un nativo de Candlepower en nuestro equipo alienígena y él aprobó su producto. Hay sólo dos posibilidades: es un problema de transporte, mal funcionamiento o huelga, en cuyo caso nosotros no tenemos nada que ver..., o usted cambió el producto.
—¡El producto no fue cambiado de ningún modo! ¡Mire! — dejó caer un sencillo cubo negro y un arrugado formulario de mensajes sobre el escritorio de Benedict.
—«Seis casos de fuga depresiva aguada entre los tripulantes de transferencia. Tripulación de relevo afectada. Se niegan a trabajar. Se mantienen a la expectativa». Usted cambió el producto.
—¡Yo NO cambié el producto!
—¿Y son todos exactamente iguales? ¿Todos?
—Con una tolerancia de un milimicrón entre uno y otro. ¿Qué se cree que fabricamos?
—Quién sabe. Pero hay una variación en alguna parte. ¡Señorita Boots!
Otra gatita onduló a través de una puerta lateral.
—Lleve esto arriba y procure que Freggle lo vuelva a examinar, dígale que un cargamento fue detenido en la estación Candlepower, efectos depresivos agudos... Ahora escuche, Marmot, lo vamos a ayudar en todo lo que podamos. O la muestra que nos dio no es representativa o nuestro representante no es representativo..., quiero decir, típico. Es más económico comprobar su muestra primero, así que consígame algunas más, una gruesa, cien por lo menos. Si me las trae hoy, las examinaré de inmediato; ése es el primer paso. Mientras tanto, puede elegir: o espera a que encontremos algo que sirva para su problema, o se pone en movimiento y consigue una tripulación itinerante de emergencia que baje hasta Candlepower para transportar el cargamento como está. Mi consejo es que consiga la tripulación; lo que está torcido es difícil que pueda ser enderezado a esta distancia. ¿Correcto?
—¡Pero mis costos! ¡Mis costos! Mientras usted está sentado ahí... ¡Estafador!
—Marmion, yo lo ayudo en todo lo que puedo... Sí, ¿señorita Boots?
La señorita Boots apareció en la pantalla del intercomunicador cambiándose la peluca.
—El señor Fregglegglegg acaba de desmayarse... supongo — dijo la muchacha con nerviosismo.
—¡Alejen ese producto de él! — aulló Benedict —. ¡Llamen al doctor Monis! Espere... espolvoree un poco de azúcar sobre él... sí, azúcar, verá el frasco sobre el escritorio. En el pie, estúpida, esas cosas verdes, ¡metaboliza por ahí en casos de emergencia!
La señorita Boots se esfumó de la pantalla.
—Bien, Marvin, el problema es su producto, de acuerdo. ¡Ahora! Primero consígame algunas de las muestras originales, las que nosotros aprobamos. ¿Tiene algunas? De acuerdo, consiga muchas. Y después consiga algunas posteriores, y una tanda de éstas, semejantes a las que embarcó. ¿Conectó? Muchas... ¡no me importa, consiga muchas! Trabajaremos en eso de este lado en cuanto Freggle esté bien. Método de aproximación. ¡Espere! Después escriba todo... Quiero decir, hasta las cosas mínimas..., ésta es la diferencia entre esta primera tanda y ésta otra. ¿Entiende? ¡Cualquier cosa! Una cuba de procesado distinta, una nueva dactilógrafa para tipear las direcciones, cada cosa singular...
—¡Se está comiendo el azúcar! — gimió la señorita Boots desde la pantalla.
—Déjelo. ¡Pero ubique a Morris! De acuerdo, de acuerdo. Muestras viejas y nuevas, lista de diferencias, schnell, schnell. ¿De acuerdo, Marple?
El gordo chocó en la puerta con una gacela espigada que portaba un maletín. Desde la pantalla se podía oír a la señorita Boots chillando en otro intercomunicador. Sonó el teléfono.
Benedict, que había dejado caer por un momento la cabeza entre las manos, levantó la vista, giró un ojo azul hacia la mujer con aspecto de gacela y dio un golpecito en el teléfono, que empezó a sonar con más fuerza. Benedict le gruño, moviendo los dedos distraídamente hacia la nueva visitante.
En la pantalla del intercomunicador se alzó la gigantesca figura de una morsa verde y se quedó mirando vacilante. Una de sus aletas rodeaba el cuello de la señorita Boots.
—¿Se siente bien, Freggle? — preguntó Benedict — ¿Llegó el doctor?... No, usted no, discúlpeme... siga.
La morsa onduló y desapareció, para ser reemplazada por un hombre de pelo cortado al ras que hizo el signo de todo bajo control en dirección a Benedict. Benedict asintió y desconectó el intercomunicador. El teléfono seguía sonando y gimiendo. Le gruñó, manoteando el aire frente a la mujer que respiraba hondo.
—De acuerdo — dijo Benedict finalmente —. Veamos si lo entendí: el cargamento de vino Pansolar puede seguir la ruta programada siempre y cuando, a) le quiten la etiqueta de uvas para que esos tipos de fructosa de la transferencia de Famailtant no piensen que estamos embotellando a sus parientes; y b) las botellas no burbujeen con sobretonos por encima del do agudo para evitar el registro de apareamiento de las ranas que manejan Pegaso Z-1. Si el asunto del burbujeo no se puede solucionar hay que viajar por el camino largo, a través del sector Cefeo. ¿De acuerdo? Correcto. Transcripto... Le notificaremos. Muchas gracias... Meemeeo... ¿Sí, señora?
—Soy Joanna Lovebody, Inc.
—¿Cómo está, señorita, eh... Inc.?
—Bueno, en realidad señorita Krupp — sonrió ella con un aire de intimidad. En Joanna Lovebody estamos muy excitados, ¡porque ahora tenemos nuestro primer mercado extraplanetario! Sí, hay un mercado nuevo y entusiasta para las Cremas Joanna Lovebody en mundos distantes. Y nosotros entendemos, señor Benedict, que para embarcar las Cremas Joanna Lovebody y que toda esa gente las reciba son necesarias esas etiquetitas que ustedes proveen.
—Las necesita realmente, señorita Krupp. Ahora, dígame, ¿adónde las envían?
—Sirloin 12 — murmuró la mujer con un suave meneo que se fue debilitando hasta llegar a la delgada punta de sus plateados pies.
—Alguna tripulación de estudio se cansó de la comida en tubos — rezongó Benedict tomando su Localizador —. ¡Ajá!... Dígame, ¿qué hacen con la crema facial en Sirloin 12? ¿Pulir la quitina?
—Le suplico que me perdone. Oh... bueno, en realidad creo que quieren usarla preferentemente como aceite de cocina.
—Me gustaría saber qué cocinan. Bueno, parece una ruta bastante fácil, señorita Krupp. Directo a través de la estación Sirio, una transferencia, ¿correcto?
—Eso creo, señor Benedict. Y espero que podamos conseguir esa etiquetita con urgencia, porque la fecha de nuestra orden se acerca.
—Lo intentaremos. Ahora, ¿qué aspecto tiene su crema? ¿Envían más de un tipo, o sólo uno? ¿Gorgotea o cascabelea? ¿Qué hay del olor? Imagino que es perfumada.
—Todas son como ésta. — Extrajo un frasco dorado y orquídea de su maletín.
—Hmmm. Ningún gorgoteo, ningún cascabeleo, aunque bastante oloroso. ¿Se da cuenta, señorita Krupp, que lo que puede oler adorable para nosotros frecuentemente tiene muy diferentes y hasta peligrosos efectos sobre formas de vida extrañas? No me refiero a los clientes de Sirloin. Evidentemente conocen el producto. Me refiero a las tripulaciones de transmisión de la estación Sirio. ¿Tiene alguna clase de envoltorio hermético para esto?
El intercomunicador se encendió, revelando a la ninfa de la oficina de enfrente agitando sus pestañas.
—Aquí hay... eh... tres mil diecisiete cajitas negras, señor Benedict. ¡Del señor Marmon!
—De acuerdo, querida Jones. Está bien. Ahora transcriba esto para Jim y envíeselo de inmediato. ¿Me escucha?
»Jim: tenemos un problema de variación de producto con Candlepower, en estas muestras de Marmon. Algo gaseoso. Variación desconocida. Algunas están bien, algunas no. Llévelas a Freggle, pero vaya con cuidado. No permita que Freggle se desmaye. Empiece del otro lado de la puerta. ¿De acuerdo? Y Jim, hágalo rápido, ¿puede? El cliente está colgado en la estación. Queremos algo por los mil quinientos, ¿puede?
»Perdóneme, señorita Kropp.»
—Lo que sucede, señor Benedict, es que tenemos un envoltorio hermético para el equipo de viaje de la Crema Joanna Lovebody. Esas adorables chicas espaciales deben mantener su belleza lozana, también, usted sabe. Acá está nuestra crema envuelta.
—Nunca estuve fuera del planeta... Oiga, esto es grandioso. Si es realmente hermético... ¡Señorita Cameera!
Otra gatita entró trotando
—Dulcita, lleve estos dos potes a nuestro representante de Sirio. Usted sabe, el señor Splinx, ¿de acuerdo?
—Oh, señor Benedict, ¿no podría enviarlo por el tubo como hace habitualmente?
—Splinx no abre su tubo desde que le mandamos aquellos hamsters, ya lo sabe, dulce Cameera. No va a tener problemas, pero manténgase a dos metros de distancia. Dígale que queremos un informe oral apenas esté satisfecho, el registro más tarde. ¿Conectó?
La señorita Cameera se fue trotando despacio.
—Una chica nueva — dijo Benedict —. Ahora, lo que tenía en mente, señorita Kripps, era uno de nuestros paquetes de embarque completamente neutros. Como servicio público tenemos algunos de los tamaños más usuales en materia de contenedores universalmente aceptados. Si su producto puede ser embarcado en éste ahorrará tiempo y dinero.
Sacó un puñado de objetos acolchados, semejantes a bolsas.
—¿Qué pasó la última vez?... Quiero decir, ¿qué pasó con la chica?
—Oh, nada que le pueda interesar, señorita Kripps. sólo un pequeño problema administrativo, culturas diferentes, conductas diferentes. Preste atención a esto: si su crema va bien con Splinx, y usted puede usar un envase aprobado, podríamos otorgarle un despacho provisorio hoy mismo por esta ruta directa, y usted puede embarcar mañana si así lo desea. ¿Qué le parece?
El teléfono sonó por encima del ronco agradecimiento de la señorita Krupp.
—Degequisce... ¿Qué?... ¿Qué? ¡Oh, no! Bueno, pero eso no es asunto nuestro, el cliente ya ha sido despachado. Eso es problema de Transferencias Galácticas... está bien, se lo diré a nuestro hombre. Por supuesto, puede cambiarlos para estar seguro. Pero no es su culpa suya, ¿lo es? Correcto, se lo voy a decir ahora. ¡Qué desastre! Usted sólo revise esos envases mientas tanto, señorita Krimp, enseguida estoy con usted. ¡Jones! Consígame con Murgatroyd, en Terran Dynamics, ¿quiere?
El intercomunicador de Benedict destellaba sin imagen.
—Aquí Sphinx — entonó una voz profunda y melodiosa —. No puedo verlo, señor Benedict.
—Algo en su emisor... Espere un minuto. Hola. ¿Murgatroyd? Aquí Benedict. Escuche: en ese embarque de electroelevadores, a través de Nutmeat 9, ¿conoce esa placa de fibra que tiene en la parte posterior? La que queda expuesta a través del embalaje, ¿correcto? Bien, ¿podría cubrir la fibra con algo neutro para el embarque? Si... no es problema suyo, su producto pasó bien, pero parece que los muchachos de Nutmeat tenían algunas trabajadoras de sexo femenino cuando llegó el producto y hay algún tipo de efecto electrostático, tal vez electroforético. No conozco esos términos..., de todos modos es muy sexy para las hembras de Nutmeat 9. No para los machos — ya los controlamos, las placas estomacales de las chicas están cargadas de otra manera —; que de todos modos se metieron en los embalajes, usted sabe que son frágiles, y sus máquinas llegaron a Icerock con montones de ratoncitas pegoteadas sobre ellas. Parece que los de Icerock son grandes herbívoros y se asustaron e iniciaron una estampida, y Nutmeat entabló una demanda contra Transferencias Galácticas acusándola de esclavismo y violación de la carta de Mann o algo por el estilo. No es su problema, en absoluto, esas hembras no tenían por qué estar ahí. Pero les dije que le preguntaría si puede cubrir esas placas, ¿correcto? ¡Correcto! ¡Grandioso!... Sí, ¿Splinx?
La pantalla revelaba con nitidez el gran ojo benevolente de Splinx coronando la alta cabeza abovedada del octópodo.
—Diría que está bien, Amigo Benedict. Pero el envulturiu nu es herméticu. Para nada. De todas maneras, la fragancia nu es desagradable. On pucu cumu, ah, ¿tal vez on criaderu de anguilas a la loz de la lona?
—No tan atractivo, espero. ¿Rateros?
—Quizá, súlu on puquitu. Peru lus trabajaduras segoramente nu serán tan quijniusensjtivus cumu yu. — Se arregló a sí mismo con el extremo de un tentáculo.
—Correcto, gracias, Splinx. Bien, ahí lo tiene, señorita Kroup. Splinx supone que pasarán. Pero le advierto: si él dice que puede haber hurtos, no le quepan dudas de que habrá hurtos. Ese gran calamar piensa que es un ser excepcional porque pertenece a la aristocracia pero para nosotros no hay diferencias. Así que ya le avisé: ¡Asegúrelos! Y consiga un envoltorio mejor. Ahora, ¿Está segura de que me dijo todo? ¿Esta muestra es idéntica a todas las otras? ¿No puede haber un efecto que no mencionó?
La señorita Krupp se unió a Benedict en una pensativa contemplación de sus medias transparentes.
—No, señor Benedict ésa es nuestra Crema Joanna Lovebody de serie.
—Correcto. Bien, éste es el despacho provisional, firmado. Lléveselo a la señorita Jones. Marque el aviso de robo. ¿Correcto? Y quiero agradecerle su cooperación, señorita Kroup, sinceramente desearía que todos nuestros clientes fueran tan agradables.
El teléfono interrumpió el apretón de manos.
—Benedict... Ah, hola señor Miller... Bien, mire, aprecio de todo corazón la oferta que me hizo Montgomery Roebuck, pero, como le dije, creo que mi trabajo está acá... No, realmente no es por el dinero... Por supuesto que eso es mucho más de lo que me paga el gobierno. Sí, el trabajo suena como muy atractivo: Coordinador de Ventas Extraplanetarias..., suena grandioso. Sólo que yo monté este departamento y me cuesta trabajo dejarlo. Estoy seguro de que encontrará a algún otro... Ah, por cierto, si llego a cambiar de idea... Bien, muchas gracias, señor Miller, sí, lo mismo digo. Adiós.
La pantalla se encendió para mostrar a un hombre vestido con una bata de laboratorio.
—¿Cómo le va con Freggle y esos cachivaches gaseosos?
—Justamente quería decirle, T.B., que probamos un par de cientos de esas muestras de Marmon, y no sólo encontramos dos tipos. Parecen cinco. Neutral, agudamente nocivo, suavemente eufórico, soporífero, y algo más que no puede o no quiere describir. Lo gracioso es que creo que tengo algo de eso mismo. ¿Le recuerda algo?
—Hm-m-m. Bueno, supongo que es posible. Sigan con eso... y puede omitir la reunión de equipo. Mil gracias, Jim.
—Oh, aparte de lo que le dije, Freggle desea radicar una queja acerca de la comida. Estos últimos esturiones eran de baja calidad, dice, y la salsa de algas hedía. Prefiere el material ruso. ¿Podemos conseguir algo de eso?
—Claro que lo prefiere. Cuesta el doble. Bien, veremos. Estamos en primavera, quizá podamos conseguir ensalada de la región para esos Conejos de Vega y usar lo que ahorremos para Freggle. Pero hable con él para animarlo: Mantener la galaxia girando... ¿dónde estaría Candlepower sin el transmisor?... Eh, ¿qué pasó con su vestido?... Usted no, Jim, discúlpeme
La señorita Cameera había irrumpido por una puerta lateral apretando en sus manos dos potes de crema.
—¡Ese horrible señor Splinx, se quedó con mi faldita!
—Ch, ch, ch... Bueno, pero querida Cameera, anímese, con Splinx no puede ser sexo..., al menos eso dice Morris. A veces me lo pregunto. Ahora, mire, no puede andar así por ahí. ¿No podría recuperar su faldita?... quiero decir, falda.
—¡La arrojó sobre el intercomunicador y no me puedo acercar!
—Ya veo. Es por eso. Me lo figuraba. Bueno, dígale a Jim que la recupere por usted; está en el piso.
—¡Oh señor Benedict, no podría hablar con el señor Einstein así como estoy!
—Ah, eso. ¿Jim está casado? No, no lo está. Venga, póngase mi bata de laboratorio. Lo va a sorprender, pero váyase ahora mismo, Carneen, nena, estoy ocupado, ¿ve? ¡Y espere! Cuando vuelva consígame otro montón de paquetitos de embarque de Suministros, ¿entiende? De los chicos, ¿entiende?
Dos hombres y una mujer vestidos con batas de laboratorio y cargando ficheros entraron a la oficina. Benedict les hizo señas, gritando.
—Jones, linda, tráigame un sándwich y café, ¿quiere? ¿Comieron, muchachos? Oh, cualquier clase; todos son de cartón asado. Gracias... Hal, me da la impresión de que tiene un problema. Desembuche.
—Bien, señor Benedict, quiero estar seguro de que está al tanto porque mañana es la reunión del Comité de Presupuesto. Temo que estén pensando seriamente en una reducción del veinte por ciento en nuestro plantel de alienígenas.
—Gautama B. Buda, ¿cómo esperan que funcionemos sin un plantel completo? ¿Qué se supone que haremos por los usuarios, adivinar? Usted sabe que sólo tenemos cobertura con formas de vida en un sesenta por ciento de los puntos de transferencia así como estamos. Lo siento Hal, no es culpa suya. ¿Qué voy a hacer?
—Bueno, la historia que obtuve de Timmons ahí adentro es que están siendo presionados por esa organización anti-alienígena. Se la pasan vociferando sobre cientos de monstruos que mantenemos en el lujo a expensas de los contribuyentes. Parece que alguien encontró una cuenta de comida que incluía caviar.
—Debe ser de Freggle. ¿Qué hago?
—Bien, preparé dos alternativas de propuesta que aparentemente acatan la reducción. Ahora no voy a entrar en detalles, excepto que una la acata en dinero, ajustando el presupuesto para pasar el presente año fiscal... y después de las elecciones, ¿quién sabe? La otra la acata por reducción de personal... espere, señor Benedict... pero reteniéndolos en varios puestos consultivos temporarios y considerando las fechas de expiración de contrato, podemos evitar la pérdida real de cualquier miembro del plantel, al menos por el momento. Estoy dispuesto a considerarlo detalladamente con usted por la mañana.
—Hal; usted es un genio.
—Mientras tanto, creo que deberíamos hacer un poco de presión en sentido contrario. Quizá podríamos conseguir un grupo de navegantes terranos para garantizar nuestro servicio, ¿no cree? Pero ése no es mi departamento.
—Delicado; tratar de solicitar un soporte público desde dentro del gobierno... Bien, tal vez, tal vez. Chester, ¿verá qué se puede sondear sobre este asunto?
—Lo haré. T.B., sólo quiero decirle que los informes anuales van a retrasarse un par de días otra vez.
—¿Otra vez?
—Nos perjudicó la obstrucción del transcriptor que tuvimos el mes pasado. Trabajamos horas extras para reconstruir todo, pero el apagón aumentó las dificultades. Muchos informes se traspapelaron. Francamente, T.B., el problema principal está en su oficina. Si tan sólo pudiera transcribir a mano un poco más. Afinamos su banco de memoria todo lo que pudimos. Si sólo lográramos hacernos con el informe original. Sé que esta apurado y que no le gustan las máquinas... Entre paréntesis, no parece estar transcribiendo ahora.
Benedict giró hacia su equipo de control, le echó un vistazo, y movió el interruptor hacia la posición abierto.
—¡Maldita sea! ¿Cómo puedo hablar con seres humanos con esa cosa funcionando?... Está bien, voy a probar, voy a probar. Mavis, ¿alguna calamidad por su lado?
—En realidad no, T.B., sólo lo de costumbre. Dos casos de apatía nostálgica, un caso de adicción a los líquenes lunares, y algún tipo de perturbación psíquica en el altariano que el doctor Morris no fue capaz de clasificar. El doctor Morris dice que si tiene que usar Altair lo llame antes.
—¿Todavía puede funcionar? Altair se está abriendo a nuevos ramales, podemos vemos obligados a necesitarlo.
—Dice el doctor Morris que está bien, pero primero tiene que ponerlo en clima.
—¿Cómo se lo pone en clima?
—Con películas. Viejos westerns. Parece que los caballos le levantan el ánimo. Sólo una cosa: no tiene que suceder nada que perturbe al caballo. El doctor Morris ha estado viéndolas por las noches y dice que la montura ya le está sacando llagas.
—Denle mis cariños..., aquí, díganle que tengo algo de Crema Joanna Lovebody para las llagas. Y escuche: pregúntele a Morris qué se puede hacer con Splinx y su negocio de andar desvistiendo a la gente, ¿quiere? Hoy tomó la falda de Cameera... ¿Eso es todo? Muchas gracias.
—No se olvide que esta noche, después del trabajo, tiene que hablar en esa reunión de Nutrición Alienígena, jefe — anunció la señorita Jones a través de la puerta abierta cuando se retiraban. El teléfono sonó.
—Degequisce... Ah, hola, Marmon. ¿Tiene la lista de diferencias?... Únicamente un torno de cúpula, ¿eh? ¿Fue usado en todos?... Bien, eso no puede ser. Ahora dígame: ¿tuvo en cuenta cambios en el personal?... ¿Qué? Mire, Marmot, dije todo. ¡Usted no considera a la gente como algo! ¡Gente! Manipulan el producto, ¿no? ¡Gente. Bueno, yo no puedo remediar sus registros. ¿La gente es la misma?... Bueno, trate de ver eso... Sí, tengo motivos. Mis motivos son indefinidos, pero suficientemente buenos así que mejor fíjese... Lo llamo de vuelta en una hora y tal vez le pueda dar una idea mejor sobre qué buscar. Pero consiga esos registros para que tenga sentido que lo vuelva a llamar. ¿Correcto?
Colgó el teléfono. En el momentáneo silencio que se produjo se oyó el zumbido del equipo de trascripción. Benedict lo miró con mala cara, movió el interruptor hasta cerrado y colocó la cabeza entre las manos. Sonó el teléfono.
—Degequisce... Sí. Hola señor Tomlinson. Claro que lo recuerdo; usted envía esos miniclimatrones más allá del Cubo de la Rueda. Quince puntos de transferencia, por supuesto. Lo recuerdo, señor Tomlinson. El despacho más complicado que tuvimos en meses. ¿Cuál es el problema? ¿Encontró una ruta de embarque más barata? Ya veo, sí, ciertamente necesita un nuevo despacho. ¿Cuántos puntos de transferencia son esta vez? ¿Trece? ¿Esa nueva estación Perdido y Desaparecido?. Sí, tenemos que despachar su producto para esas formas de vida por ahí. El problema es que todavía no hemos asignado un miembro del plantel para Perdido y Desaparecido. Creo que ellos también están bastante desaparecidos, a causa de algún tipo de matriz de energía. No le digo lo que su unidad podría hacerles o ellos a su unidad... Si, me doy cuenta de que usted pierde dinero cada vez que despacha por la vieja ruta, pero señor Thomason, el fisco todavía no nos ha dado el dinero necesario para traer a un nativo de allá. Le digo lo que se puede hacer, si no quiere seguir esperando: Lo mejor seria usar una nave experimental del gobierno a su cargo... Si, lo siento. Nosotros monitoreamos el embarque y el método experimental. Necesitaremos un representante... quiero decir, una muestra absolutamente típica de su producto... Ya pasamos por eso, señor Thomason... ¿Ningún cambio, ah, un pequeño cambio. Usted no nos lo notificó. Prefirió arriesgarse, señor Thompkinson... De acuerdo, lo tomaremos, pero eso requerirá un nuevo chequeo de toda la ruta... Si, le remitiremos una hoja de costos del embarque experimental hacia Perdido y Desaparecido mañana, ¿Le parece bien por diez unidades? Si pasan, si, puede enviarlas al consumidor de inmediato, pero no podemos garantizarle que pasen. Podría tener problemas con los circuitos, con esos seres de energía; probablemente necesite algún tipo de envase aislante... Usted no querrá arriesgar un paquete previamente, ¿no es cierto?... Ya veo. Bien, es su riesgo, señor Tinkerson, yo se lo avisé. No nos hacemos responsables por pérdidas o daños, eso está registrado. Pero haremos todo lo posible... Lamento que se sienta así. Correcto.
Mientras colgaba, Benedict miró el banco de transcripciones apagado, resopló a través de su nariz de botón, y golpeó la palanca hasta colocarla otra vez en la posición abierto.
Jim apareció en la pantalla del intercomunicador, sosteniendo una de las cajas negras de Marmon.
—T.B., creo que tengo una serie. Freggle se puso cooperativo y clasificamos la desconocida y dos más. Trabajando con los números de serie como cronología, en la muestra de quinientos, las ordenamos así: Neutro; euforia suave tipo A; aburrimiento; euforia suave tipo B; interés sexual intenso, depresión intensa; nostalgia intensa. Los dos últimos tipos fueron los que derrumbaron a Freggle, pero el sexual no es mejor, no lo toca, sólo lanza risitas. El tipo nostálgico llega hasta la última muestra que examinamos... ¿Identificación? No demasiado buena. Probablemente joven, quizá hembra con muy poco margen. Número más antiguo — ése es el neutro — AGB-4367-L2.
—Gracias Jim, gracias. Eso realmente ayuda… ¡Jones! ¡Nena! Consígame con Marmot, quiero decir, Marmon... Señor Marmon, aquí Benedict. ¿Tiene esos listados? Creo que averiguamos dónde está el problema. De todos modos, primero. ¿puede ubicar la fecha de fabricación de una unidad por el número de serie? Bien, en líneas generales servirá. Ahora. Lo que tiene que buscar es a un nuevo empleado, fuera de la ciudad — quizá extranjero — tomado alrededor de la época... déjeme ver..., en que se produjo AGB-4367-L2. ¿Lo tiene?... Este empleado, es hembra probablemente, mucho menos probablemente macho, posiblemente joven. Al principio ella — o él — estaba contenta e interesada, después aburrida, eso es normal. Entonces ella — o él — se enamoró salvajemente, ¿Correcto? Señor Marmot, no estoy bromeando... Espere, déjeme terminar. De todos modos, este empleado del que hablamos fue rechazado, ¿ve? Quizá el amado murió o se mudó, pero las mayores posibilidades indican que su empleado fue rechazado. El empleado cae en un estado de depresión profunda, casi suicida, entonces empieza a extrañar violentamente el hogar. ¿Lo tiene?... ¿Por qué? Señor Marmon, ¿Dónde estaba usted? Empleó a un telépata transmisor, señor Marmon, y ese telépata está usando su producto como objeto-K... No, eso no importa, el efecto neto es que cada unidad que usted procesa está impregnada con esta transmisión emocional, ¿lo ve? Cada forma de vida que entra en contacto lo pesca, ¿lo ve? Eso es lo que derrumbó a la dotación de Candlepower, ¿entiende? Este material soporta un gran traqueteo, usted tiene un emisor poderoso en algún lugar de la planta, un emisor que es muy, muy infeliz. Probablemente joven, no sabe lo que está provocando. Viene de un lugar en el que no hay estaciones de prueba... ¿Cómo hace usted para encontrarlo, a ella o a él?... Bueno, una pequeña pista: evidentemente es alguien que manipula cada uno de sus productos, al menos la tanda que me mandó... ¿Puede? Bueno, agárrelo y envíelo a la Oficina Para-P. Con usted está desperdiciado, por el amor de Dios... Bueno, si no quiere ir y tiene un contrato arréglelo, cariñosamente, o manténgalo lejos del producto y quiero decir muy lejos. Pero creo que irá con gusto a Para-P cuando lo sepa; mejor sueldo. De paso, hable a Para-P y pregunte por llyitch. Infórmele que dice Benedict que tiene un emisor poderoso. Ellos lo ayudarán. ¿Correcto?... l-l-y-i-t-c-h... Bueno, no puedo ayudarlo con eso que se acumuló en Candlepower, señor Marmot. Le dije que lo mejor es conseguir una tripulación itinerante para moverlo. No sensitivos... Bien, le avisé que esa era la mejor manera. Si, ya sé. También lo siento. Lo intentamos. ¿Correcto?
Benedict dejó caer el mentón sobre el puño y frunció el ceño en dirección al banco de transcripciones que estaba zumbando. Afuera, el cielo se oscurecía. Hora de salida, y todavía tenía por hacer ese discurso. Sonó el teléfono. Benedict contestó.
—¿Qué tal, señor Oldmayer?... Bien, ¿mi oficina no le envió los formularios? Es simple, realmente; usted manda de vuelta los formularios con los paquetes de muestra y nosotros los chequeamos con nuestro plantel de alienígenas de acuerdo con su ruta. ¿Qué problema especial?... Si, temo que necesite un despacho, señor Oldenham; la música es uno de nuestros problemas más delicados en materia de embarques. Hay daños reales para algunas formas de vida. Es una cuestión de empaque... Me doy cuenta de que está despachado, pero se sorprendería al saber como las cosas se activan accidentalmente en tránsito, especialmente cuando la ruta es tan larga como esa... Sí, bueno, consiga una buena empresa de aislación sonora y vea que lo provean de un silenciador. Quizá no tenga que aislar toda la caja, sólo la parte de audio. ¿Correcto? Y el fonocaptor de poder, no conductor, ¿correcto?... Ya sé que es una molestia, señor Oldershot, pero ese tipo de equipo puede empezar a captar y emitir de pronto y entonces habrá que pagar una fortuna. Las condiciones de transmisión distan de ser las normales en la Tierra, usted sabe. Tuvimos un caso en el cual un cargador frontal con alimentación de rayos empezó a operar espontáneamente en la estación de tránsito de Piccolo 2, y tuvieron que cerrar la estación por dos años... Sí... Bien, logre que le diseñen el envoltorio y nosotros lo esperaremos, ¿correcto? Hasta pronto.
—Si, señorita Boots... ¿Qué hay en esa carretilla?
—Señor Benedict, ¿qué hago con estas tres mil algo del señor Marmon que estaba usando Jim?
—Bueno, no puede dejarlas ahí. Llévelas a suministros y llame a Marmon y logre que se las lleve. Por las estrellas, ¿tengo que manejar todos los asuntos de este hombre?. No, es demasiado tarde. Llámelo mañana, Bootsie. Tengo que preparar un discurso. Parece cansada. Mucho trabajo con ese asunto de Freggle, ¿no es cierto? Todos estamos cansados, Bootsie, estamos fuera de hora... ¿Cameera recuperó su falda? Apague las luces y vámonos... Por la sagrada entropía, ¿qué es esto?
De la habitación oscura surgían los acordes de Desnúdate, para ser acompañados un momento después por los de ¿Tú puedes olvidarme?
—¡Luces! Qué Caos... ¡Bootsie! ¡Alguien! ¡Luces!
—Ah, señor Benedict; es sólo la crema. La crema facial, señor Benedict, ¿ve? Toca música. Yo la uso. Es como la mía. Sólo que la mía toca Yummy Yummy. Toca cuando se encienden las luces a la mañana y cuando se apagan a la noche, para recordarle a una que debe usarla... Muchas cremas lo hacen. Mi dentífrico canta Besos de Primavera. ¿Qué le pasa, señor Benedict?
—Consígame con esa mujer... Kripps, Kropps, Krepps... ubíquela por teléfono... No, ya se fue... Bootsie, consígame el teléfono de la casa de esa mujer... Conéctelo con mi auto... Dígale que el permiso está revocado, cancelado, nulo... No me importa dónde esté, encuéntrela. Dígaselo de alguna manera... Sin falta... Oh, dulce Karma, ¿por qué no me dijo que esa cosa tocaba música? Le pregunté...
—Pero, señor Benedict, supongo que ella pensó que usted sabía. Quiero decir, todas las cremas lo hacen, es viejo...
—¿Cómo iba a saberlo yo, un soltero? Bootsie, ¿Se imagina todos esos miles de paquetes rodando desde el transmisor, comenzando a tocar, tocar melodías, diferentes melodías? ¿En Sirio, para peor? Ah, ah, por mis grandes orcs verdes... ¡Bootsie!
—¿Sí, señor?
—Mañana, antes que nada, quiero decir, después de la señorita Krudd, ubique a ese hombre llamado Miller, en Montgomery Roebuck, ¿quiere? Es Jefe de No Sé Qué Algo de Ventas. Hágame una cita para almorzar con él, ¿quiere? Dígale que quiero invitarlo a almorzar, Bootsie... Ahora mismo. Realmente me gustaría almorzar con él...
Benedict salió de la oficina con paso majestuoso apagando las luces. A sus espaldas los potes de crema empezaron a cantar. El transcriptor zumbó eficientemente. FIN

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